jueves, 6 de septiembre de 2007

Amnesia. Vol.2

Un día, a una semana de su partida, Mariana salió sola a la tarde a pasear por Buenos Aires.
Le gustaba mucho la ciudad, y raramente se sentía cómoda allí, capaz aún más que en Córdoba.
Laura se había quedado a dormir en lo de un chico que conocieron en el bar, y Mariana tenía ganas de tomar un café por ahí.
Se llevó un libro de poesías de Jacques Prevert y salió a la calle.

Después de pasear un poco por Santa Fé, ya con tres bolsas de ropa recién comprada, encontró un lugar en Café Martinez dónde tomó un cappuccino y comió un brownie con helado de vainilla.

Se hacían las 7:30 de la tarde y ella se había perdido en el mundo del señor Prevert.

Tenía que volver rápido al hotel porque Laura iba a llegar en cualquier momento y seguro se preocuparía si no la encontraba, asique pidió la cuenta, dejó la propina y se dirigió rápidamente a la puerta del lugar.
Torpe con ella sola se tropezó con un hombre jóven que intentaba entrar. Casi más lo tira de espalda al piso.
El hombre la miró como sin poder creerlo.
Ella lo miró sin entender.
Él se paró de nuevo erguido, le agarró el hombro y la miró más detenidamente.

_ ¡¿Luli?!
_ No...Mariana.
_ ¡No!. Luli...¡Sos vos!...¿Puede ser?
_ Disculpá...no te conozco...me tengo que ir.
_ ¡Pará, pará! Por favor, no te vayas. Sentate, hablame...no entiendo nada. Vos estabas muerta...

El hombre parecía a punto de desmayarse y Mariana se sintió mal por él. No sabía por qué éste hombre le hacía sentir algo extraño, y sintió que su deber era explicarle que ella no era Luli, sino Mariana.

_ B-Bueno. Sentémonos. Yo me llamo Mariana, y no estoy muerta...No conozco a ninguna Luli...

Se sentaron. El hombre pidió un vaso de agua, Mariana una Coca Cola.

_ No puede ser. Estás de verdad acá. No es un sueño.
_ Señor, me está empezando a asustar...
_ ¿No entendés? Es que sos vos. Vos sos Lucía Martínez y sos mi hermana. Y yo lo sé eso, porque te conozco de memoria. Pero no puedo entender que estés aca. Conmigo. Vos estabas muerta.
_ ¿Qué? ¿Vos mi hermano? Yo no te conozco. Yo me llamo Mariana Aguirre y ni siquiera tengo hermanos. Vivo en Córdoba y te vuelvo a repetir, estoy viva.
_ Me estás mintiendo. Vos no sos esa persona. No se quien es esa persona pero vos no sos. ¡¿Y que hacías en Córdoba?!
_ ¡Vivo allá!
_ ¡No! ¡Vivís acá!

Los dos se quedaron callados unos minutos mirándose. Parecía una conversación de locos. Uno decía algo, el otro otra cosa y nadie concordaba en nada.
Habló entonces primero Mariana.

_ ¿Cómo te llamas?
_ Nacho, Ignacio Martinez.
No entiendo por qué decís que no sos vos. Sos vos.

Y como cuando se prende una lamparita, la cara de Nacho se iluminó y fue por la billetera.

_ Mirá, decime que esa no sos vos.

Mariana la vió, y la vió más. La miró bien de cerca, y muy detenidamente. Sus cejas se acomodaron de una forma extraña y se la vió confundida.
Era ella. ¿Cómo podía ser ella con esa otra gente?

_ N-No. No entiendo. No puede ser.
_ Luli, ¿Dónde estuviste éstos seis años? ¿En Córdoba?
_ ¿Luli?.
_ Sí: Luli. ¿Qué pasó después del accidente?
_ ¿El accidente?
_ El del tren. Nos dijeron que te habías muerto. Aunque nunca encontraron tu cuerpo, dijeron que...que se había carbonizado. Fue horrible...fue lo peor que nos pasó...
_ ¿Nos?
_ A todos..a los chicos, a mamá...
_ ¿Chicos? ¡¿Hijos?!
_ No Luli, a nuestros hermanitos. ¿De verdad no te acordás?
_ ¡No! ¡Tengo amnesia! No entiendo...no sé...no sé qué pasó...no se quién sos...
_ Luli, Luli, calmate, soy Nacho...
_ ¡No me digas Luli!
_ ¡Pero sos Luli! ¿No entendés? Algo pasó...vos tenés amnesia desde el accidente, ¿Qué hiciste después? ¿Qué es lo primero que recordas?
_ El hospital...e-estuve en coma, un mes y pico y-y mi mamá, con mi papá...ellos me llevaron a casa. Estaba en Córdoba ya y no entendía nada...y me contaron mi vida...
_ ¡¿Qué?! ¿Que mamá y papá? ¡Ellos estaban en casa con nosotros, llorando y enterrándote en Recoleta! ¡¿Y qué vida?!
_ Y...de un accidente de unas amigas...de música que tocaba...
_ ¿Música? ¿Vos?. ¡No! Vos estudiabas Bellas Artes. ¡Dibujabas!, y trabajabas de asistente en un consultorio odontológico. ¿No te acordás?
_ ¡No! ¡Ya te dije que no!. ¡Basta! No me hables así. No entiendo nada.
_ Perdoná Luli, de verdad. Yo menos entiendo. Cuando te ví te creí fantasma. Tengo miedo. No te vayas...vení conmigo. Vení a casa. Por favor, mamá te tiene que ver. Y los chicos. Ella te va a poder hablar mejor. Capaz explicar. En casa hay miles de fotos tuyas. Está tu documento. Necesito que vengas a casa.
_ P-Pero no los conozco...
_ ..Por favor..
_ Bueno...vamos. No quiero, duele...pero necesito saber. Necesito saber quién soy y por qué estoy en ésta foto.


Continuará.

Amnesia. Vol.1

Se despierta y no recuerda nada.
Nada de su familia, nada de sus amigos, nada de ella y nada del accidente.

Está en el hospital y le comunican que acaba de salir de un coma.
Los médicos le dicen que su nombre es Mariana y estuvo inconciente por 37 días.

¿Mariana?

Unos personajes sin delantal aparecen en la habitación 205 del segundo piso del hospital de Río Cuarto en Córdoba.
Dicen ser su familia.

Su madre llora, su padre le habla como si tuviera algún retraso mental.
Ella no los conoce.



Pasaron dos semanas y Mariana está físicamente lista para irse a su casa.
Aún no recuerda nada de su vida, y llora todas las noches.

Los médicos parecen creer que la memoria le volverá dentro del corriente año, y si no vuelve, no hay nada que se pueda hacer. Aconsejan a sus padres a que le muestren cosas que la puedan ayudar a recordar: cosas de la infancia y de la casa, que la lleven con amigas, o a lo de otros familiares... lo que sea.

Descubrió, durante durante su segunda semana en el hospital, que había estado en un accidente ferroviario dónde murieron más de 80 personas y ella era una de las pocas sobrevivientes.
Su madre le contó de cuando se enteraron del accidente y del estado de su hija. Lo contaba con lágrimas en los ojos y vos entrecortada, pero Mariana por alguna razón no le creia la tristeza.

Su familia era extraña. Sus padres parecian demasiado contentos con su recuperación y aún así se reusaban a contarle de su vida. Le resumian la existencia cuando ella quería todo lo contrario.
Quería la historia detallada de su vida hasta el accidente. De los 22 años que le dicen que tiene, ella recuerda sólo dos semanas y sus padres no parecen muy contentos al contestarle sus preguntas. De sólo tener un diario íntimo...

Más tarde, ya en su casa, sus padres le contaron al fin más de su vida.
Aparentemente ella había perdido a sus tres mejores amigas en un accidente de auto en el verando del 97 en Buenos Aires.
Sus padres le contaron que después del entierro de las chicas ella simplemente dejó de hablase con cualquier pesona que la conocía de esa época, y conocía su relación con las chicas.

Fue entonces cuando sus padres decidieron mudarse a Río Cuarto. Ellos pensaban que allí su hija iba a poder empezar de nuevo y tener una nueva vida, pero no fue tan así.

Aunque ella eventualmente estuvo mejor y sin duda fue felíz, nunca más tuvo amigos. Conocía gente nueva todo el tiempo, todos los veranos. Se divertía con ellos y salía a bailar.
Pero nunca dio su teléfono ni nunca pidió el de ellos.
En lo posible nunca más los veía.

Le contaron también que le encantaba escribir canciones y tocar la guitarra.
...Si tan sólo recordara cómo...

Pasados los síntomas del "Stress Postraumático", ya casi dos años después del accidente, Mariana ya estaba acostumbrada a su casa en Córdoba, a su familia, y a su nueva vida.
Aún no recordaba nada anterior al accidente, pero ya no estaba tan perdida.

Empezó a trabajar como maestra jardinera en un colegio privado en Córdoba Capital y allí conoció a Laura. Trabajaban juntas y se hicieron amigas rápidamente.

Laura era divertida y Mariana se reía mucho con ella. Durante los próximos dos años que Mariana vivió en Córdoba ellas pasaron mucho tiempo juntas, y en el verano del 2001 se fueron juntas a Buenos Aires.

Los padres de Mariana no estaban para nada de acuerdo con el viaje pero ella tenía 26 años de los cuales sólo recordaba seis. Asique no pretendía desperdiciar ni un segundo de vida no haciendo lo que quiere, si es que puede.

Ese verano en Buenos Aires las chicas se murieron de risa. Iban todas las noches a bares por todo Buenos Aires y a veces iban a bailar.
Conocieron a mucha gente allá, y se hicieron muchos amigos.
Mariana no podía estar más felíz, después de todo lo que había pasado, y lo que le contaron que había pasado, se sentía al fin realizada.
Había encontrado su identidad, y ya se sentía a gusto siendo "Maru".

Pero todo estaba demasiado bien.


Continuará...

Siempre Conmigo

miércoles, 29 de agosto de 2007

Granito De Arena.

Hoy decidi hacer un experimento que fue malo para mi economia personal.

El experimento consistió en lo siguiente: por 24 horas debía ayudar a toda persona que me lo pidiera, y comprar todo lo que la gente me vendiera en 1ra persona.


Los resultados de mi experimento fueron los siguientes:


1. Una tarjetita de esas coloridas ($0,50), con un animal extraño mezcla de gato y perro que siempre tiene tanto brillo en los ojos que parece que estuviera conteniendo las lágrimas. Una de esas que siempre estan llenas de flores de todos los tamaños y colores y se nota que no fue ningun diseñador ni dibujante el que las hizo. Que siempre hay corazones, rosas y colorados, grandes y chicos. Que tiene todo esto en un simple tamaño de 5x8 cm, y que dice algo como ésto: "Sabía que Dios hace milagros pero nunca pensé que me dedicaría uno...vos."

Eso fue lo primero que compré, y fue porque me lo vendió una chiquita de aproximadamente unos 7 años.

2. Una postal mal impresa de Cataratas del Iguazú ($1,00) que vendía una señora muy vieja y delgada. Le temblaban las manos al entregar las postales, y era tan malo el producto que vendía que yo sabía nadie iba a comprarlo. Asique le entregué la moneda más pesada que tenía en el monedero y le di la mano. La señora fue muy agradecida y me dijo con vos temblorosa "Que Dios te vendiga".

3. Otra tarjetita ($0,25). Ésta vez más chica y menos cargada. Muestra a dos chicos, una mujer y un varon, agarrados de la mano:
La nena de rosa, con una galera (no me explico porqué) también de ese color. Todo brilla.
El chico con una remerita turqueza y unos pantalones violetas. De nuevo, todo brilla.
A su alrededor unas cinco flores blancas, un cielo celeste y una pradera verde.
Se lee: "Que mis caricias sean el refugio de tu soledad...Vive con ternura cada instante de mi Amor entregado...

Ésta me la vendió un chico que aparentaba unos doce años. Su pelo era de un color rubio agua oxigenada y su cara estaba sucia.

La gente en el vagón ya me miraba, ibamos recién por la tercera estación pasando Bella Vista y yo ya le compraba a todo el que pasaba.

4. Un encendedor ($2,00). A éste señor me dio gusto comprarle.
Bien vestido, bien peinado y bien hablado dio todo un speech de lo maravilloso que era su producto sin titubear una vez.

El encendedor, mitad transparente y mitad blanco, es a gas y es recargable. No tiene piedra ya que es eléctrico (como el sistema del magiclick) y he aquí la novedad: tiene linterna de luz ultravioleta. ¿Para qué? se preguntarán. Ésta luz, aparte de servir para alumbrar los lugares pequeños y obscuros, sirve para ver la autenticidad de los billetes. ¿Cómo? No se. Pero lo tenía que comprar. En eso consistía mi experimento.

5. Tercera tarjetita ($0,50) Ésta, del mismo tamaño que la anterior, muestra a un niño abrazando con fuerza a un corazón rojo pasión. Éste personaje tiene unos anteojos de sol (apoyados en su cabeza de cabellos azules) de marco gruso del mismo color del corazón que sostiene. Viste una remera de color amarillo y unos pantalones colorados con dobladillo celeste. En los pies unas sandalias azules.
La postal es de fondo verde y en él hay flores celestes, rosas, blancas y coloradas, hay también corazones y un par de mariposas blancas y rosas. Al lado del personaje, un pajarito amarillo.
En ésta se lee: "Si no me abrazás en éste momento mi corazón se enfermará."

Ésta última postal me la dio una nena aún mas chica que la primera. Tenía el pelo negro azabache tan desprolijo que tapaba gran parte de su cara. La naríz le chorreaba y sus manos estaban sucias.

6. Gomitas (2 x $1,00) Éste fue el primer comestible que me tocó comprar. Las gomitas parecían ser un intento de Mogul. En paquetes transparentes, unas 10 gomitas por paquete. Lo curioso era que la mayoría eran del mismo color.
Comí la primera mitad del primer paquete y no me gustó nada. Habían muchos naranjas gusto mandarina y creí sentirles gusto a jabón.
Ésto se lo compré a un señor grande y gordo. No hay mucho más para decir del señor.

7. Bandeja de masitas (2,50). Ésta se la compré a un par de jóvenes en rehabilitación de drogas. Son esos que siempre hablan de cómo encontraron a Dios en el centro de rehabilitacion y de cómo Dios les dio una segunda oportunidad.
Hablaron bien y por primera vez más gente del vagón les compró también.

- De nuevo, un dato curioso: las lleve a lo de mi tía para tomar el té, y comimos una masita cada una (estaba también una amiga de ella). Le sentíamos un gusto extraño, pero lo supusimos ingrediente y seguimos comiendo. Yo en un momento dije que le sentía gusto a vela, pero nos reimos y continuamos mordisqueando...hasta que mi tía (que estaba hablando por tel con otra amiga) me dice: ¡No la comas!. Yo no entendiendo, la dejé en la bandejita y esperé a que cortara el teléfono. Descubrí segundos después que mi tía había sentido un olor inusual en la masita que tenía en la mano. Oliendo todas las demás, y haciendo que otra gente oliera, llegamos a la conclución que era olor a amoníaco, o a tintura de pelo. Creo que nos han envenado, y mi tía ahora me llama "Yiya Murano".

8. Diario "La Razón" ($1,00). Es aquel que siempre suena cantado: LAA RAAAAZÓN A VOLUNTAAÁD.

9. Éste no fue un señor vendiendo un producto inservible, sino un señor sólo pidiendo ayuda. El señor habría sufrido un accidente cerebrovascular por un tema de presión alta. Habría perdido la sensibilidad en un brazo y una pierna (llevaba bastón) y estaba medicado con todo tipo de drogas. Lleva un folio con su historia clínica e invita a cualquier médico a leerla. Tiene un familia que mantener, está desempleado por culpa de su accidente, y no tiene ningúna otra fuente de ingreso. Pero conseva su dignidad pidiendo una ayuda a la gente del tren. Bien educado, se disculpa por las molestias ocacionadas, y nos dice "Que Dios los vendiga y que tengan un buen día".
A él le dí $0,50 (ya casi sin monedas).
Éste personaje es un clásico del San Martín. Te pueden llegar a aparecer 5 distintos, aunque con el mismo problema, en el mismo viaje.


El subte estaba tan lleno que no pasaba gente vendiendo planchas de stickers fantasía, ni travitas para el pelo. Nadie pasó cantando ni tocando ningún instrumento, y nadie hizo chistes.
Tampoco pasó el señor gordo con la hijita de la mano hablando de cómo no puede mantener a su familia.

Hoy ni en el tren ni en el subte me encontré con enfermos de SIDA con sus medicamentos en una bolsita, ni con ciegos con bastón blanco.

Pero de haberlos encontrado les hubiese dado también lo que me pidieran.

Porque...
A veces uno tiene las monedas pero no ganas de sacarlas de su bolsillo.
A veces uno tiene las monedas pero no quiere el producto.
A veces uno tiene las monedas pero también cierto resentimiento a esa gente que lo único que hace es pedir monedas en un tren o subte.
A veces uno prentende ni ver a ésta gente y sube el volumen en su mp3.
A veces uno discrimina.

Pero justo hoy yo tenía las monedas, y ganas de poner un granito de arena.

A futuro, si todos pensáramos como yo hoy y pusiéramos el granito de arena todos los días, todo cambiaría...

¿Sueño utópico?

domingo, 26 de agosto de 2007

Saturday Night. Vol I

Que buena pelicula...

TRHPS

I was feeling done in
Couldn't win
I'd only ever kissed before

I thought there's no use getting
Into heavy petting
It only leads to trouble
And seat wetting
Now all I want to know
Is how to go
I've tasted blood and I want more

I'll put up no resistance
I want to stay the distance
I've got an itch to scratch
I need assistance
Touch-a touch-a touch-a touch me
I wanna be dirty
Thrill me, chill me, fulfill me
Creature of the night

Then if anything grows
While you pose
I'll oil you up
And rub you down

And that's just one small fraction
Of the main attraction
You need a friendly hand
And I need action
Touch-a touch-a touch-a touch me
I wanna be dirty
Thrill me, chill me, fulfill me
Creature of the night

I wanna be dirty

Oh, touch-a touch-a touch-a touch me
I wanna be dirty
Thrill me, chill me, fulfill me
Creature of the night